Villa La Angostura y el Bosque de Arrayanes, la Joya del Nahuel Huapi

En el extremo sur de la provincia de Neuquén, recostada sobre la margen norte del majestuoso lago Nahuel Huapi y abrazada por los cordones montañosos del Parque Nacional Nahuel Huapi, la villa cordillerana de Villa La Angostura destaca como uno de los destinos más elegantes y pintorescos de la Patagonia argentina. Conocida popularmente como el Jardín de la Patagonia, la localidad debe su nombre al estrecho istmo de tierra que conecta la cordillera principal con la península de Quetrihué. Su trama urbana, integrada de forma armónica en medio de un denso bosque de coihues, cipreses y radales, está dominada por una cuidada arquitectura de montaña donde prevalecen la piedra local, la madera de ciprés tallada y los techos inclinados a dos aguas preparados para soportar las copiosas nevadas invernales.

El gran tesoro natural y botánico de la localidad se encuentra al final de la península de Quetrihué, un brazo de tierra de doce kilómetros de largo que se adentra en las aguas frías del lago Nahuel Huapi: el Parque Nacional Los Arrayanes. Este santuario ambiental de más de mil setecientas hectáreas fue creado en 1971 con el objetivo exclusivo de resguardar una formación forestal absolutamente única en el planeta. Aunque el arrayán (Luma apiculata) es un árbol nativo de la selva valdiviana que suele crecer de forma aislada a orillas de ríos y lagos, en el extremo de esta península forma un bosque puro, denso y cenital donde ejemplares centenarios alcanzan alturas superiores a los quince metros y edades que superan los trescientos años.

Llegar hasta el corazón del Bosque de Arrayanes es una travesía inolvidable que puede realizarse navegando en catamaranes desde la mansa Bahía Mansa o la abrigada Bahía La Brava, o bien caminando y en bicicleta de montaña por un sendero pedestre de doce kilómetros que atraviesa la península entre lomas, lagunas interiores y miradores naturales. Al adentrarse en el bosque puro a través de las pasarelas de madera elevadas que protegen el frágil suelo de la erosión, el visitante experimenta una atmósfera de cuento de hadas. La corteza del arrayán es de un color canela o terracota intenso, suave al tacto y fría debido a la retención de agua en su capa exterior; el desprendimiento de finas capas de corteza blanca deja ver tonos blancos y dorados que contrastan con el verde oscuro de su follaje y el blanco de sus pequeñas flores aromáticas durante el verano.

El entorno de Villa La Angostura invita a la exploración constante durante todo el año. En invierno, el centro de deportes de nieve Cerro Bayo ofrece pistas de esquí y snowboard con panorámicas únicas sobre el lago Nahuel Huapi. Durante la primavera y el verano, las bahías del lago de aguas cristalinas y playas de arena oscura son el escenario idóneo para la práctica del kayak, la pesca deportiva de truchas y salmónidos, y las caminatas hacia saltos de agua escondidos en el bosque como la Cascada del Inacayal o el Río Bonito. La propuesta se completa con una gastronomía de nivel internacional donde las carnes ahumadas, el ciervo, la trucha a la manteca negra, los chocolates artesanales y los frutos rojos cultivados en las fincas locales ofrecen un deleite para todos los sentidos.